
En un contexto de creciente incertidumbre económica y comercio internacional, los aranceles impuestos por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre las importaciones de acero y aluminio están generando un impacto profundo en diversas economías globales, especialmente en países como México, que es uno de los principales exportadores de estos productos a Estados Unidos.
En 2024, México exportó 3,2 millones de toneladas de acero a Estados Unidos, un volumen que representa una porción significativa del mercado estadounidense. Junto con Canadá y Brasil, México se encuentra entre los tres mayores exportadores de acero a este país. En total, las importaciones estadounidenses de acero en 2024 superaron los 26 millones de toneladas, y el valor de estas importaciones alcanzó los 31.680 millones de dólares, con México aportando 3.499 millones de dólares a este total.
El contexto de los aranceles
Los aranceles, que Trump justificó con la frase “hacer a Estados Unidos rico de nuevo”, tienen como objetivo proteger la producción nacional estadounidense de acero y aluminio, especialmente para asegurar que las industrias estratégicas del país no se vean perjudicadas por la competencia extranjera. Estas medidas arancelarias, que implican un gravamen del 25% sobre las importaciones de acero y del 10% sobre las de aluminio, se aplican a una serie de productos clave, como las láminas de acero, tubos, barras y cables, todos esenciales para sectores como la construcción, la industria automotriz, la petrolera y la eléctrica.
Impacto en el comercio bilateral
El comercio de acero entre México y Estados Unidos ya enfrentaba tensiones antes de la imposición de estos aranceles. La industria del acero en México, que ya lidiaba con una situación compleja debido a las exportaciones de productos terminados de acero desde Estados Unidos, se ha visto aún más afectada. Entre 2015 y 2023, México experimentó un superávit anual promedio en su comercio con Estados Unidos, pero este superávit se duplicó en 2024, lo que provocó un desequilibrio adicional. A pesar de este aumento en las exportaciones de acero de Estados Unidos a México, las exportaciones mexicanas a territorio estadounidense cayeron en un 2%, lo que refleja las dificultades en el mercado.
Los productos más afectados por los nuevos aranceles incluyen las láminas de acero, que son esenciales para la construcción y la industria automotriz, los tubos de acero utilizados en la industria petrolera y de construcción, y las barras de acero, cruciales para la fabricación de maquinaria y componentes industriales. Estos aranceles también impactan a otros productos de acero como los alambres y cables, que son fundamentales para la industria eléctrica y de telecomunicaciones, y las planchas de acero, que se emplean en la fabricación de maquinaria pesada y equipos industriales.
En cuanto al aluminio, las exportaciones mexicanas incluyen láminas, barras y perfiles que son utilizados en sectores como la aeronáutica, la electrónica y la construcción. Estos aranceles pueden aumentar el costo de producción en estos sectores, afectando tanto a las empresas mexicanas como a las estadounidenses que dependen de estos productos para sus cadenas de suministro.
El futuro del comercio internacional
El impacto de estos aranceles no solo afecta a México, sino que también plantea un reto para la relación comercial entre los tres países más importantes de América del Norte: Estados Unidos, Canadá y México. Mientras que estos países están buscando nuevas formas de mitigar los efectos de las políticas comerciales de Trump, las medidas adoptadas por el expresidente continúan resonando en la economía global.
En el caso de México, la situación es particularmente compleja. Si bien la industria del acero en el país enfrenta desafíos internos y externos, los aranceles pueden intensificar los problemas ya existentes y generar una mayor incertidumbre en el futuro del comercio bilateral. Además, el gobierno mexicano deberá encontrar nuevas estrategias para apoyar a su industria del acero y minimizar los efectos negativos sobre las empresas y los trabajadores del sector.
En resumen, los aranceles al acero y aluminio impuestos por Trump no solo afectan las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos, sino que también tienen implicaciones de largo alcance para la economía mexicana. La implementación de estos gravámenes genera una serie de desafíos adicionales para la industria del acero mexicana, que ya se enfrenta a problemas estructurales y a un comercio desigual con Estados Unidos.